Atardecer en invierno

Qué ropa llevar en una travesía en invierno (Mediterráneo)

Qué ropa llevar en una travesía en invierno (Mediterráneo)

Si estás pensando en apuntarte a una travesía en velero en invierno, es normal que te hagas siempre la misma pregunta:

¿Voy a pasar frío?

La respuesta corta es: no, si llevas la ropa adecuada.

En Ciaboga vemos cada temporada a personas que llegan demasiado cargadas… y otras que vienen con lo justo. Después de muchas travesías por el Mediterráneo, tenemos claro qué funciona y qué no.

En este artículo te contamos exactamente qué ropa necesitas llevar para disfrutar de una travesía de invierno con comodidad.

El invierno en el Mediterráneo: expectativas vs realidad

Lo primero es poner contexto. El invierno en el Mediterráneo no tiene nada que ver con navegar en el norte de Europa. La mayoría de días se navega con sol, temperaturas agradables durante el día y una sensación de confort muy alta a bordo.

¿Dónde se nota más el frío? Normalmente al amanecer, al caer la tarde y por la noche, cuando el barco está más parado y el viento refresca. Por eso, más que llevar mucha ropa gruesa, lo importante es poder adaptarte a cada momento del día.

Vestirse por capas: la clave de todo

Si hay una idea que debes quedarte de este artículo es esta: en una travesía de invierno la clave es vestirse por capas.

Una primera capa fina que mantenga el calor corporal, una segunda capa que aporte abrigo y una tercera que te proteja del viento y la humedad. Con esta combinación puedes ir ajustándote fácilmente: quitarte ropa cuando el sol aprieta y volver a abrigarte cuando refresca.

Este sistema es mucho más eficaz (y cómodo) que llevar un abrigo enorme que luego no sabes dónde meter.

La ropa que realmente usarás a bordo

La ropa térmica es tu mejor aliada. Una camiseta térmica de manga larga y, si eres friolero, una malla fina debajo del pantalón marcan una diferencia enorme, sobre todo a primera hora del día.

Encima, la ropa intermedia puede ser perfectamente ropa cómoda que ya tengas: un forro polar, una sudadera gruesa o un jersey. Aquí lo importante no es que sea “náutica”, sino que sea flexible, ligera y agradable de llevar muchas horas.

Para el exterior, una chaqueta cortaviento e impermeable es casi imprescindible. Aunque no llueva, el viento en el mar enfría más de lo que parece. No hace falta una chaqueta técnica de regata: un buen cortavientos impermeable funciona perfectamente para este tipo de travesías.

Pequeños detalles que se agradecen mucho

Hay accesorios muy sencillos que ocupan poco y se usan muchísimo. Un gorro o una gorra para las primeras y últimas horas del día, una braga tipo buff para el cuello y unos guantes finos para estar en cubierta cuando refresca.

No hablamos de ir “embutido”, sino de pequeños gestos que hacen que estés cómodo y relajado, que al final es de lo que se trata en una travesía.

El calzado: comodidad antes que estética

El calzado es más importante de lo que muchos piensan. En un barco se camina, se está de pie y se pasa mucho tiempo en cubierta.

Lo ideal son zapatillas deportivas cerradas o zapatillas náuticas, con buena suela y que no resbalen. En invierno, unos calcetines algo más gruesos pueden ayudarte, pero no hace falta llevar botas rígidas ni calzado pesado, que suele ser más incómodo que útil.

¿Cuánta ropa llevar realmente?

Menos de la que imaginas.

En una travesía de varios días, la mayoría de personas repite capas y va alternando prendas. Lo importante es llevar ropa que se seque rápido y no ocupe demasiado. Siempre recomendamos venir con bolsa blanda, ya que las maletas rígidas son muy incómodas a bordo.

Errores típicos que vemos cada invierno

Hay algunos errores que se repiten año tras año: llevar demasiada ropa “por si acaso”, traer vaqueros que se mojan y no secan, o apostar por abrigos muy voluminosos que luego estorban más de lo que ayudan.

En un barco, casi siempre menos es más.

Entonces… ¿voy a pasar frío?

Seguro que no has leído todo el rollazo que he soltado y has pasado directamente aquí, jeje

No, en serio, si vienes con una buena combinación de capas, una chaqueta cortaviento y algunos accesorios sencillos, la respuesta es clara: no.

De hecho, muchos descubren que navegar en invierno es incluso más agradable de lo que esperaban: menos calor, menos tráfico en el mar y una sensación de navegación muy especial.

¿Te estás planteando apuntarte a una travesía?

Si este artículo te ha ayudado a imaginarte a bordo y a ver que no necesitas nada raro ni complicado, quizá ya estés más cerca de dar el paso.

Aquí puedes ver las próximas travesías de Ciaboga y elegir la que mejor encaje contigo.

El resto, como siempre, se aprende navegando.

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