Errores de seguridad más comunes cuando empiezas a navegar
Salir a navegar por primera vez (o por lo menos las primeras veces) es una mezcla de ilusión, nervios y ganas de que todo salga bien. Y casi siempre sale bien.
El problema es que muchos de los sustos en el mar no vienen de grandes temporales ni de situaciones extremas, sino de pequeños errores muy comunes que se repiten una y otra vez en navegantes con poca experiencia.
La buena noticia es que todos se pueden evitar.
Confiar en que “no va a pasar nada”
Es el error número uno.
El mar en calma da una falsa sensación de seguridad. Buen tiempo, poco viento, el barco responde bien… y bajamos la guardia.
Pero una avería, un cambio de viento o una mala maniobra no avisan.
Navegar seguro no es ser exagerado, es estar preparado por si acaso.
Salir sin mirar bien la meteorología
Muchos navegantes noveles consultan la previsión sin fijarse en cómo va a evolucionar el día.
Salen con viento flojo y vuelven con más mar del esperado, sin haber previsto que por la tarde el viento sube o cambia de dirección. Entender la meteorología no es saber leer números, es anticiparse a cómo te va a afectar en el momento de volver a puerto.
Dar por hecho que el barco está siempre listo
Si ayer funcionaba, hoy también… hasta que no. Salir sin una revisión mínima es uno de los errores más repetidos al empezar. No hace falta ser mecánico, basta con comprobar que todo responde como debería y que el material básico de seguridad está donde tiene que estar. Ese pequeño hábito marca muchas diferencias.
Pensar que el chaleco es solo para casos extremos
El chaleco salvavidas sigue viéndose como algo opcional entre adultos. Sin embargo, la mayoría de accidentes no ocurren en medio de una tormenta, sino en maniobras sencillas, en cubierta o en momentos de aparente tranquilidad. Llevarlo puesto no es exagerar, es navegar con cabeza.
Salir sin que nadie sepa a dónde vas
Ir “un rato” sin avisar a nadie es más habitual de lo que debería. No se trata de ser alarmista, sino de ser previsor. Comunicar el plan de navegación da tranquilidad y, si algo se retrasa, facilita mucho las cosas. En el mar, el tiempo y la información importan más de lo que parece.
Forzar la situación cuando toca volver
A veces no volvemos porque ya estamos ahí, porque el plan era ese o porque creemos que aguanta un poco más. Saber renunciar a tiempo es una de las decisiones más inteligentes que puede tomar un navegante. Dar la vuelta no es fracasar, es llegar para navegar otro día.
Creer que con la titulación ya está todo aprendido
Las titulaciones son el punto de partida, no el final. La seguridad real se gana con práctica, con salidas guiadas y con experiencia compartida. Es ahí donde se aprende a anticiparse, a leer el mar y a tomar decisiones con más calma y criterio.
